Estaban apoyados en la barandilla mirando la ría. Una ligera neblina se enredaba en lo alto de las grúas, que se alzaban como extraños árboles metálicos en la otra orilla. Se habían encendido unas luces en el barco anclado junto a los muelles de Iribitarte. Sonaba, en alguna parte, un acordeón. Hacía frío. -¿Recuerdas? -preguntó […]