La oreja nos habla de sabiduría. Fisiognomía evolutiva y morfopsicología de la oreja

 

La oreja es un órgano completamente pasivo que nos ayuda a comprender y discernir lo que dicen los demás. A esta capacidad de discernimiento, de asimilar experiencias y conocimientos se le llama sabiduría. Una persona sabia sabe cual es su nivel de evolución en cualquier campo del conocimiento humano y escucha a aquellas personas que son más sabias que ella.

Uno de los primeros estudiosos de la fisiognomía, Carl Huter, afirmaba que la oreja expresa el alma del ser humano.

La psicología evolutiva considera que la oreja sirve para el diagnostico del alma y que nos da cierta información de otras vidas vividas, ya que el proceso y estructuración de la vida se viene desarrollando a lo largo de vidas…

Las orejas, junto con la nariz, pueden aumentar de tamaño, este tamaño y su forma  reflejan la sabiduría de la persona.

En consecuencia unas orejas hermosas indican que el carácter de la persona tiende naturalmente al bien… aunque no necesariamente que obre bien.

Si las orejas no están bien formadas no quiere decir que esa persona sea mala o entupida, sino que debe desarrollar determinadas cualidades relacionadas con la mente abstracta.

 

 

Fisiognomía de la oreja

Al igual que en otras zonas del cuerpo humano en la oreja se repite la trilogía: mental, emocional e instintiva.

Mental: Es la parte alta de la oreja, formada por el Pabellón y la Hélice que bordea toda la parte superior. La hélice está relacionada con el cerebro, informa sobre la predisposición intelectual y equilibrio mental. La orla de hélice bien doblada es índice de claridad mental y buen discernimiento.

Si ni hay hélice indica dificultad en fijar la información mental.

Puede ocurrir que la hélice tenga salientes o entrantes, lo que sobresale indica exceso de conocimiento (la persona en algo ha aprendido más de lo necesario) y los entrantes, lagunas en la sabiduría mental.

Emocional: Es la parte media de la oreja formada por el Caracol y la Antihélice, corresponde a la zona afectiva. Un caracol muy desarrollado es síntoma de buenos sentimientos. Una antihélice muy desarrollada se corresponde con personas emocionales y si sobresale mucho indica extraversión y necesidad de expresarse. La antihélice hace la integración de las experiencias emocionales. Cuando no se tiene antihélice la persona es fría, no se conmueve por nada. Las protuberancias en la antihélice indican exceso de deseo y una intensidad emocional brutal y agotadora.

Instintiva: Situada en la parte inferior de la oreja, es el Lóbulo formado por un tejido esponjoso con abundante irrigación sanguínea. Informa sobre la capacidad de acción y de la vitalidad, esta relacionado con el sistema inmunológico y con la captación de prana a través del bazo. Sin lóbulo la persona va muy forzada por el mundo de la acción, esa persona debe aprender a saber captar la energía física de la vida.

 

 

La oreja armónica

Cuando miramos un rostro de perfil, la longitud de la oreja debe equivaler a la longitud de la nariz y estar a su misma altura.

Si se divide la oreja en 12 partes, 5 partes deben corresponder al pabellón y hélice, 4 partes al caracol y antihélice y 3 partes al lóbulo.

El lóbulo de la oreja debe terminar ascendiendo suavemente hasta encontrar la mejilla.

Si la oreja tiene sus tres partes bien diferenciadas y en su proporción correcta, es síntoma de buen desarrollo y equilibrio, sobre todo con la hélice bien doblada.

Por el sólo hecho de la evolución la mente debe ser capaz de controlar la emoción. Si la razón no pone límites a las emociones se produce el caos, este es el caso de la oreja sin hélice sólo con antihélice y por esta misma razón el ancho de la hélice debe ser mayor que el de la antihélice.

La inclinación adecuada es la de un ángulo de 45º, que nos indica que la persona es valerosa y combativa.

 

 

Morfopsicología de la oreja

Existen multitud de formas.

Oreja pegada al rostro. La persona posee buena adaptabilidad al entorno.

Oreja en asa. Puede alcanzar ángulo de 90º, indica que la persona puede ser agresiva y violenta. Es antisocial y se opone a todo sistemáticamente, es tozuda y sólo escucha lo que le interesa.

Oreja muy inclinada. Es signo de persona muy primitiva, de falta de reflexión. La persona salta fácilmente es de respuesta es inmediata.

Oreja vertical. Corresponde a una persona que actúa basándose en procesos intelectuales, es más factible, más equilibrada, no actúa llevada por el empuje de la agresividad o de la voluntad, indica reflexión y quietud.

Oreja de hélice grande. Indica inteligencia, lucidez, espiritualidad.

Oreja con caracol grande. Parte media de la oreja muy ancha, indica que la parte sentimental está muy desarrollada, la persona posee gran afectividad y sentimentalismo, dependiendo de su modelado para determinar si la persona posee unos sentimientos afinados o una emotividad a flor de piel.

Oreja cuadrada. La zona de en medio es mucho más grande. Indica mucha experiencia emocional que impide un mayor desarrollo de la parte mental. Suelen ser personas muy tozudas emocionalmente y coincide generalmente con la oreja en asa.

Oreja de fauno. Corresponde a personas de rapidez intelectual, con una mente aguda, punzante y crítica. Suelen ser personas mentirosas, fantasiosas, frías, duras, astutas, intrigantes y poco escrupulosas.

Oreja con antihélice prominente. Indica que la persona siente necesidad de expresarse en esta vida, es una señal clara de extraversión.

Oreja con gran lóbulo. Señala que los instintos son más importantes que el intelecto. Son personas rusticas, poco inteligentes, con gran vitalidad y muy apegadas a lo físico, a lo terrenal, personas materialistas y superficiales que no evolucionan hacia la conquista de la mente.

Puede ocurrir también que la persona sea muy inteligente pero tenderá a dejarse arrastrar por la parte instintiva, especialmente si el lóbulo tiene color cárdeno y está muy hinchado.

Cuando el lóbulo es grande, está muy bien formado y cuelga –siempre y cuando sea proporcionalmente más pequeño que el pabellón de la oreja- indica un gran sentido práctico pero a las órdenes de una gran inteligencia que dirige la vida. Es el tipo de oreja atribuido a Buda.

Oreja con lóbulo fuerte, denso y prominente. Persona saludable, fuerte, animosa y sensual.

Oreja con lóbulo fino, semitransparente. Persona enfermiza, débil, desvitalizada con poca capacidad de recuperación ante las enfermedades.

Oreja con lóbulo fijado a la mejilla. Persona con vitalidad pero que no puede gestionarse con rapidez, no sabe cómo hacerlo. Indica una instintividad difícil de controlar y un sistema nervioso inestable. La persona se siente cobarde en la acción frente a un problema.

Oreja con lóbulo tenso o adherente. El lóbulo está fijado a la mejilla en bisel. La persona se ve obligada a combatir tendencias instintivas inconscientes fuertemente arraigadas. Existe una tendencia oculta relacionada con algún instinto: juego, bebida, adicciones etc. A nivel junguiano se podría decir que el ser humano en esta encarnación debe afrontar su sombra. La persona que logra controlar esta parte instintiva muestra un lóbulo cada vez menos adherente.

Oreja prácticamente pegada al cráneo. Señala a una persona que se adapta con facilidad a cualquier ambiente, dependiendo de él. Sus rasgos faciales nos dirán si se trata de una persona gregaria o bien de una persona que ha conseguido armonizar con su grupo sin renunciar a su individualidad, lo cual indicaría un carácter firme y maleable a la vez.

Oreja ancha. Indica un campo de conciencia amplio, la persona recoge la información desde el punto de vista intelectual, emocional y sensorial, sin ninguna dificultad.

Oreja estrecha. Cuando la altura dobla a la anchura, supone un campo de conciencia estrecho. Indica rigidez e intolerancia.

Oreja deforme. Corresponde a personas que muestran algún tipo de degeneración. Personas poco sabia y que no gestionan su aprendizaje en el mundo, bien porque no les gusta o porque sólo quieren pasarlo bien. Todo esto acaba reflejándose en las orejas pues es una desconexión del alma.

 

 

Significado según su emplazamiento

Se consideran orejas grandes aquellas cuya longitud resulta ser relativamente más grande que la nariz. En este caso se trata de personas de carácter expansivo, exuberante, a las que nunca les falta empuje, aunque a veces muestran cierta falta de tacto.

Las orejas pequeñas corresponden a personas introvertidas, encerradas en sí misma, presentan una parte de timidez, de retraimiento y falta de decisión.

Las orejas demasiado altas pueden indicar una inteligencia superficial pero también idealismo. Suelen ser personas soñadoras, sentimentales, con poco sentido práctico.

Las orejas bajas pertenecen a personas de intelecto agudo. La mayoría de los intelectuales poseen orejas implantadas muy bajas. Una oreja demasiado baja además de un intelecto agudo puede comportar un desequilibrio emocional o instintivo, generalmente las personas con orejas así suelen excesivamente frías.

Fuente: Eva Monferrer, Josep Fàbregas

Imagen: Erté

Mamen Lucas

Ona Daurada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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