Las cuatro emociones

Las emociones son respuestas psicofisiológicas complejas a estímulos internos o externos. Son inmediatas y automáticas, surgiendo en respuesta a algo que se percibe como significativo para el individuo.

Los sentimientos se refieren a la experiencia subjetiva y consciente de las emociones. Son la interpretación personal de las emociones, influida por pensamientos, creencias y memorias personales.

Existen cuatro emociones o sentimientos con palabras que son extremadamente parecidas pero tienen significados muy diferentes y representan contextos muy diferentes también:  Antipatía, Apatía, Empatía y Simpatía.

 Tenemos que ser consciente de que todos nosotros, absolutamente todos nosotros, ya nos comportamos de las 4 maneras. La empatía está en la cima, mientras que la antipatía está en la peor postura.

Los cuatro comportamientos

Vamos a hacer un ejemplo para ver la diferencia entre estos cuatro comportamientos y buscar cada vez cultivar y practicar la empatía, el más honrado de ellos. El psicólogo Vitor Antenore Rossi, lo explicó de forma brillante y sencilla en un vídeo didáctico.

 Digamos que en un determinado día hubo un accidente con un motociclista y él se quedó ensangrentado e inmovilizado en el suelo. ¿Cómo serian los 4 comportamientos?

Antipatia

Sería una persona que pasaría por el lugar del accidente, vería que el tránsito se congestionó a causa de él y miraría su reloj con rabia porque se retrasará en su compromiso. Él o ella se burlaría, gritería y tocaría la bocina para quien estuviera cerca del lugar del accidente. Llamaría al accidentado por nombres feos y continuaría su camino bufando de rabia.

Es decir son en su mayoría personas con un comportamiento detestable, egoísta y egocéntrico, que no puede de ninguna manera de mirar por el otro e incluso puede tratar de hacer daño …

Apatia

El apático sería aquella persona que se quedaría inerte al accidente y pensaría así:

– Cómo puedo tomar otra ruta ya que está congestionada?

Preguntaría a alguien sobre otro camino y seguiría impasible a lo que ocurrió.

Este es el clásico comportamiento de las personas indiferentes, sentimiento contrario del amor, no el odio como muchos creen. Desgraciadamente dentro de ese grupo hay muchas personas con trastornos psiquiátricos y por cuenta de ellos tiene un comportamiento frío la mayoría de las veces. A pesar de todo, ser apático es menos perjudicial que ser antipático, ya que la persona queda aislada en su mundo, sin causar nada en los demás.

Simpatia

Una persona simpática en ese momento pensaría:

– Caramba, ese tipo necesita ayuda. Voy a parar mi coche y llamar al SAMU.

El SAMU atiende, él dice cuál es la dirección de lo ocurrido y sigue el viaje. En fin, puede ayudar, pero a distancia, lo que puede ser considerado positivo.

Esto ya es un comportamiento mucho mejor, las personas que tienen la simpatía saben mirar la necesidad del otro, sim embargo, hay un detalle importante, ella se asegura del desapego. Es como, «yo aquí, no»

 Empatía

Esta es la más noble de las actitudes. Una persona empática es aquella que siente el dolor del otro como si fuera en ella misma y hace todo lo posible para conseguir ayudar, para lograr resolver lo que sea que esté a su alcance.

En el caso de que se trate de un accidente de tráfico posiblemente pide el teléfono del chico para preguntar si se quedó bien.

¿Percibes cómo es muy diferente?

Vivimos en una sociedad donde el número de personas empáticas verdaderamente es muy reducido. Hay muchos simpáticos, un número mucho mayor de apáticos y quizás los antipáticos son la minoría.

Niveles de conciencia

Psicológicamente hablando, existe una especie de grado de elevación de conciencia de esa manera:

Antipatia < Apatia < Simpatia < Empatia

La empatía está en la cima, mientras que la antipatía está en la peor postura.

Es evidente que todos, en algún momento, hemos tenido comportamientos de alguna de estas formas. Cuando tomamos conciencia de nuestros actos, buscamos perfeccionarnos, mejorar la manera de ser, de vencer los conflictos, tanto con nosotros mismo como con los demás, es decir cuando iniciamos el camino a la espiritualidad nuestro comportamiento se vuelve empático.

Es un ejercicio diario y muy difícil, pero extremadamente recompensador, tanto para el empático, como para aquellos a quienes él ayuda.

Hay libros y libros que hablan de cómo desarrollar la empatía, es un tema amplio e interesante. Un best seller que es considerado una lectura obligatoria entre los estudiantes de Psicología es  «Inteligencia Emocional» de Daniel Goleman.

Sea más empático y busque ayudar a los demás en la medida de lo posible,

utilizando sus cualidades y sus dones para promover

el bien del mayor número de seres …

Mamen Lucas

Ona Daurada

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