Todos nos sentimos diferentes… y lo somos

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Todos sabemos que es lo qué más deseamos hacer con nuestra vida, más que ninguna otra cosa en el mundo. La cuestión es averiguar el cómo hacerlo.

Desde muy temprana edad tomamos conciencia de nuestro Yo, vamos creciendo, nos vamos haciendo, vamos formando nuestra personalidad.

Al principio parece fácil, en la niñez los conflictos se producen con los demás, pocas veces contigo mismo, en la adolescencia, normalmente empiezas a sentir que no te gustas y que, además, tampoco eres del agrado de los otros.

Maduramos y comenzamos a conocernos, al menos eso creemos, nos queremos o no, pero algo está claro, “Nos conocemos mejor que nadie”.

Sabemos quienes somos, algunos nos identificamos con algo pequeñito que imaginamos con nuestra misma forma y que está colocado dentro de nuestra cabeza, en la parte delantera, justo en un punto central detrás de los ojos.

Cuanto más maduros somos, más dudamos de nuestra capacidad para generar acciones, empiezan las peleas con nosotros mismos, nos enfadamos, nos regañamos y, a menudo, nos castigamos.

Nuestro poder personal radica en gran parte en el dialogo que mantenemos con nosotros mismos, nuestras creencias nos impiden ampliar nuestro campo de posibilidades, sentimos que no somos capaces.

Si las cosas van mal, nos perdemos.

Entonces nuestro trabajo es encontrarnos, o mejor, reencontrarnos.

Hay muchas maneras de hacerlo, tantas como personas, y además existe el mundo y la vida que nos van poniendo tareas, trabas y pruebas para ayudarnos. Muchos diríamos ¡vaya ayuda!, pero esa es la realidad.

 

THOMAS SALIOT BLOG

 

El arte de ser uno mismo

Ser uno mismo es un arte y para ser un gran artista, todos, todos tenemos el talento necesario, todos tenemos ese “don”.

Aunque sucede igual que con los grandes artistas de las Bellas Artes, el talento por si sólo no es suficiente, hay que estudiarlo, trabajarlo y practicarlo, “cuando lleguen las musas que te encuentren trabajando”.

En el caso del arte de ser uno mismo además existe una importante condición: es obligatorio, tenemos la obligación de ser unos verdaderos y grandes artistas.

Es la inversión más poderosa que está a nuestro alcance en la vida, la inversión en nosotros mismos, en el único instrumento con que contamos para vivir y realizar nuestra aportación.

La receta es aprender, comprometerse y actuar.

Cuando el ser humano es capaz de crear, de amar y de comprender, se puede decir que nos encontramos ante un ser realizado y feliz.

Hemos llegado a la madurez, hemos llegado al equilibrio entre el coraje y el respeto.

Hemos aprendido el arte de ser uno mismo.

 

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Preguntas que te pueden ayudar a reflexionar

  • ¿Qué piensas de tu poder personal, si cada cosa que piensas, dices o haces es para complacer a otra persona?
  • ¿Confundes los hechos que te suceden con las interpretaciones que haces de ellos?
  • ¿Te sientes capaz de salir de tu zona de confort y explorar nuevas situaciones?
  • ¿En qué situaciones te has sentido impotente para afrontarlas o darles otra salida?
  • ¿Qué identificas en ti como evidencias o muestras de tu poder personal?
  • ¿Cómo te sientes respecto a tu poder personal para orientar tu vida?
  • ¿Cómo quieres realmente vivir tu vida?

Imagen: Thomas Saliot

Ona Daurada

 

 

 

 

 

 

 

 

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