Averigua cual es tu estructura de carácter y descúbrete a ti mismo. Segunda parte

Averigua cual es tu estructura de carácter y descúbrete a ti mismo

 

La estructura Masoquista

El amor que recibía de niño era incondicional. Su madre era dominante y sacrificadora, hasta el extremo de controlar sus funciones alimentarias y excretoras; hizo que el niño se sintiera culpable de su autoafirmación o del intento de declarar su libertad.

Todos sus intentos fueron inútiles lo que hizo sentirse atrapado, derrotado y humillado.

Su respuesta a esta situación fue contener sus sentimientos y su creatividad lo que le llevó a la ira y el odio.

Exige ser independiente, interactúa  con los demás con expresiones cortés que pronuncia con disgusto, casi como un gruñido, para manipular indirectamente.

Ante la burla de los demás se enfada más pues ahora se cree con más derecho.

Esta persona es de las que sufren, gimotean y se quejan, parece sumisa pero en realidad no se somete jamás. Dentro de ella hay bloqueados fuertes sentimientos de rencor, negatividad, hostilidad, superioridad y miedo a explotar con violenta furia.

Puede ser impotente sexualmente y sentirse atraído por la pornografía. Si se trata de una mujer es probable que no tenga orgasmos y piense que su sexualidad no es limpia.

Su queja en el momento de iniciar la sesión de curación es la tensión, desea liberarse de ella, pero inconscientemente, cree que liberarse y aceptar lo que lleva dentro conducen a la sumisión y  la humillación. Se dice a sí mismo “Me mataré (lastimaré) antes de que me maten (lastimen)”.

Para resolver terapéuticamente su problema necesita hacerse positivo, ser libre y abrir su conexión espiritual. Cuando lo logra su ser superior de la personalidad exclama:

”Soy libre”.

Físicamente el masoquista es fuerte y compacto, con músculos superdesarrollados y el cuello y la cintura acortados. Soporta grandes tensiones en el cuello, la mandíbula, la garganta y la pelvis, sus nalgas son frías.

Desde el punto de vista psicodinámico se retrae y se atasca en un pantano en el que gime, se queja, oculta sus sentimientos y provoca, aunque no es consciente de su provocación y piense que lo que intenta hacer es agradar.

Su tarea vital es autoliberarse de la humillación dando riendas suelta a su agresividad, necesita expresarse activamente en cualquier forma que convenga a su fantasía y cuando él quiera.

La energía de su yo superior está llena de cariño hacia los demás, con una creatividad muy desarrollada llena de elegancia y buen gusto. Es un negociador natural de gran corazón, muy cooperativo y tiene mucho que dar tanto en energía como en comprensión.

Reboza una profunda compasión y al mismo tiempo tiene gran capacidad para la diversión, la alegría, las travesuras y las ocurrencias creativas.

 

La estructura Rígida

 

La estructura Rígida

La persona con una estructura de carácter rígida experimentó en su niñez el rechazo de su progenitor del sexo opuesto. La experiencia fue vivida como una traición al amor, ya que el placer erótico, la sexualidad y el amor son la misma cosa para un niño. Para compensar este rechazo decidió controlar los sentimientos implicados (dolor, furia y buenos sentimientos) a base de contenerlos.

Le atemoriza la rendición por tanto no trata de alcanzar directamente lo que necesita sino que recurre a la manipulación.

Desde el punto de vista psicodinámico la persona rígida reprime sus sentimientos y acciones para no parecer tonta. Tiende a ser mundana, ambiciosa y competitiva de forma agresiva. Dice: “Soy superior, lo sé todo”. En su interior siente terror a ser traicionada, a que le hagan daño. Mantiene orgullosamente la cabeza alta y la espina dorsal recta. Su yo interior se encuentra tapiado para evitar filtraciones, hacia fuera o hacia dentro, de los sentimientos. Realiza el acto sexual con desprecio, no con amor. Exige amor y sentimientos sexuales a los demás pero sin comprometerse lo que le lleva a la competición. Elige el sexo antes que el amor.

Su queja en el momento de iniciar la sesión de curación (si acude a ella) se expresa como falta de sentimientos, desea rendirse a ellos pero cree que lo único que logrará será que le hagan daño, por lo que su propósito negativo es “No me rendiré”.

Para resolver terapéuticamente este problema necesita conectar con su corazón y con sus genitales.

Cuando los sentimientos empiezan a fluir como consecuencia del trabajo corporal, el yo superior resuelve la situación diciendo: “Me comprometo, te amo”.

El cuerpo está armónicamente proporcionado, tiene mucha energía y se halla integrado. La pelvis está inclinada hacia atrás y es fría.

Tiene como tarea vital la necesidad de abrir los centros de sentimientos y dejar que estos fluyan y sean visto por los demás, necesita compartir sus sentimientos, cualesquiera que sean.

Las energías de su yo superior están llenas de aventura, pasión y amor. Su amor y su pasión por la vida inspirarán a los demás, por tanto, será un líder natural en casi cualquier profesión que elija. Podrá establecer profundos contactos con otras personas y con el universo.

 

Más allá de la estructura de carácter

 

Más allá de la estructura de carácter

A medida que cada persona trabaja psicodinámica, física y espiritualmente en sí misma aparecen los siguientes cambios:

-El aura se hace más equilibrada.

-Los chakras se abren cada vez más.

-El campo energético se hace más elástico y fluido.

-La creatividad aumenta a medida que crece la eficiencia del sistema metabolizador de energía.

-El campo se amplia y empiezan a producirse cambios más profundos.

-El cuerpo mental se hace más brillante.

-Las sensibilidades para con la realidad situada más allá de lo físico se van desarrollando.

-La forma de vivir de uno cambia a un flujo natural de intercambio de energía y transformación con el universo.

-Empezamos a vernos como un aspecto único de este, completamente integrado con el todo.

-Consideramos nuestro sistema energético como un sistema que recoge la energía del entorno, la transforma y la resintetiza para enviarla al universo en un estado espiritual más elevado. Como la energía que transformamos tiene conciencia, es esta la que modificamos en realidad.

“Somos, en verdad,

 una materia espiritualizante”

Fuente: Barbara Ann Brennan

Imagen: Ekaterina Moré

Mamen Lucas

Ona Daurada

 

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