Mitos del Gran Tiempo

 

La mente humana estructura el tiempo según la cultura en la que se educa. Y cada cultura lo hace conforme a unas creencias básicas entre las que están lo que aquí llamaríamos “mitos del Gran Tiempo”.

¿Cuáles son esos mitos?

 

 

Mito del “tiempo cíclico”

El mito del “tiempo cíclico”, o eterno retorno, que es dominante en casi todos los pueblos orientales no islamizados ni cristianizados. Su gran representante es la cultura hindú. Se basa en la creencia de que el tiempo del Universo entero, con todas sus criaturas, gira en un círculo, una rueda cósmica, de creaciones y destrucciones sin fin, volviendo una y otra vez a sus orígenes. El tiempo cíclico es el de las reencarnaciones propiamente dichas del alma humana, sometidas a la ley del karma, o sea, el principio de la causalidad universal o de la consecuencia de la conducta humana. Liberarse del karma es liberarse del tiempo cíclico y entrar de nuevo en la eternidad.

 

 

Mito del “tiempo lineal”

El segundo mito es el del “tiempo lineal”, dominante en todo Occidente y seguido por judíos, cristianos y musulmanes. Es imaginado como una sucesión lineal, que se extiende indefinidamente hacia atrás, pasa por el presente y se alarga indefinidamente hacia delante. Es como una línea sin principio ni fin en la que se sitúan todas las cosas que tienen duración. Los calendarios, por ejemplo, son líneas.

Como narra De la Pienda:

“El momento fuerte del tiempo lineal es el futuro. El pasado ya no existe. El presente vive de la esperanza de un futuro mejor. Los occidentales miran constantemente hacia el futuro”

 

 

Mito del “tiempo simultáneo”

El mito del “tiempo simultáneo” es el que domina la mente de los pueblos africanos de cultura bantú. El tiempo lo constituyen los acontecimientos. Sus calendarios son histórico-biográficos y se confeccionan según lo que ocurre en la tribu, el clan o la familia. El día no se divide en horas, sino en momentos marcados principalmente por el Sol, la Luna y en función del cuidado del ganado.

Construimos nuestra realidad en el tiempo, pero también solemos dejar al tiempo que resuelva nuestros mayores conflictos y nuestra capacidad transformadora. El paso del tiempo mantiene el conflicto, aunque le quita intensidad. Incluso apelando al “tiempo cíclico”, existe un karma que promoverá una repetición de la jugada.

El gran filósofo hindú, Jiddu Krishnamurti, aclaró que:

“El ser humano que confía en el tiempo como medio para conseguir su felicidad, la verdad o dios, se engaña a sí mismo; vive en la ignorancia, y por tanto, en el conflicto. Un ser humano que ve que el tiempo no es una vía de salida de nuestras dificultades y que por tanto es libre de la falsedad, una persona así tiene la intención natural de comprender; por tanto su mente se encuentra  espontáneamente en un estado de quietud”

Y eso es lo que necesitamos para discernir: la mente quieta, tranquila, para que pueda percibir aquello que es cierto. Dejarlo en manos del tiempo es tanto como ponerse una venda en los ojos y dar palos de ciego.

Fuente: Xavier Guix

Imagen: Melina Litauer

Núria Batlle

Ona Daurada

 

 

 

 

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