Creatividad, inteligencia en movimiento

 

La creatividad es el mejor ejemplo de la naturaleza dinámica de la inteligencia, y puede requerir todas las áreas de nuestra mente y de nuestro ser.

Hay algunas habilidades y técnicas generales del pensamiento creativo que todo el mundo puede aprender y poner en práctica. Estas técnicas pueden ayudar a generar nuevas ideas, a clasificar las que son útiles y las que lo son menos, y a eliminar obstáculos para hacerse una nueva idea de las cosas. Son las habilidades de la creatividad universal.

Cuando encontramos el trabajo que nos encanta hacer, y descubrimos nuestro talento especial para llevarlo a cabo, impulsamos nuestra creatividad personal.

La creatividad va un paso más allá de la imaginación, porque exige hacer algo, en vez de estar sólo pensando en ello. Es un proceso enfocado a la práctica en el intento de hacer algo innovador.

La creatividad implica varios procesos diferentes relacionados entre sí. En primer lugar hay que producir nuevas ideas, imaginar diferentes posibilidades, considerar opciones alternativas. El proceso creativo también supone desarrollar juzgando cuales son más efectivas o parecen tener más calidad.

Ambos procesos, producir y evaluar ideas, son necesarios. Además no se producen en una secuencia predecible, más bien interactúan los unos con los otros. Por ejemplo, puede que un esfuerzo creativo implique tener muchas ideas y al principio eso retrae la evaluación. Pero en conjunto el trabajo creativo consiste en un delicado equilibrio entre producir ideas, analizarlas y perfeccionarlas.

Normalmente, las personas que utilizan la creatividad en el trabajo tienen algo en común: aman el medio en el que trabajan.

 

 

Abrir la mente

Ser creativos implica ver las cosas desde nuevos puntos de vista y desde diferentes perspectivas.

El pensamiento creativo depende en gran medida de lo que a veces se llama el pensamiento divergente o lateral, en especial al pensar en metáforas o ver analogías.  Esto no significa que la creatividad sea lo opuesto al pensamiento lógico. Las reglas de la lógica permiten crear e improvisar enormemente. Pensemos en la creatividad que se da en el ajedrez y en diferentes tipos de deporte, en la poesía, la danza y la música, en los que hay reglas estrictas y convenciones. La lógica puede ser importante en diferentes etapas del proceso creativo según el tipo de trabajo que estemos llevando a cabo, en particular cuando valoramos nuevas ideas y cómo se acomodan dentro de teorías existentes o las cuestionan. Aun así, el pensamiento creativo va más allá del pensamiento lógico y lineal e implica a todas las áreas de nuestra mente y nuestro cuerpo.

La creatividad siempre será un proceso dinámico que puede utilizar distintas formas de pensamiento al mismo tiempo.

El trabajo creativo también llega hasta lo más profundo de nuestra mente intuitiva e inconsciente y de nuestro corazón y nuestros sentimientos.

Bajo la ruidosa superficie de nuestra mente, hay profundas reservas de memoria y asociación, de sentimientos y percepciones que procesan y registran nuestras experiencias vitales más allá de nuestro conocimiento consciente. Así que algunas veces la creatividad es un esfuerzo consciente. Otras, tenemos que dejar fermentar nuestras ideas durante algún tiempo y confiar en la reflexión inconsciente más profunda de nuestra mente, sobre la que tenemos menor control. A veces, cuando lo hacemos, aquello que hemos estado buscando viene rápidamente a nosotros; es como “quitarle el corcho a una botella”.

“La creatividad se aprende igual que se aprende a leer”

Fuente: Ken Robinson

Imagen: Alexander Akhanov

Núria Batlle

Ona Daurada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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