La culpa

 

La culpa es una sensación de peso, de desequilibrio interno, de inquietud, de insatisfacción, sufrimiento y remordimiento. Una sensación de ser mordido en el pecho o en las entrañas. Hemos hecho o hemos dejado de hacer algo que ha causado dolor a otro. La culpa se puede construir a partir de una acción o de una omisión y de su valoración posterior.

 

 

La cultura de la culpa

La culpa es un fenómeno psicológico universal. La cultura de la culpa suele producir fantasmas que inmovilizan muchas energías al dejarlas ancladas en el pasado y en la no-acción pero, al mismo tiempo, el sentimiento de culpa también nos puede hacer reflexionar y mover a la mejora. Todo es cuestión de cómo lo gestionamos.

La agresividad que se genera en nuestra sociedad suele rebotar contra quien la ha producido. Las sociedades que han apostado por la cultura de la culpa fomentan un modelo de personas poco maduras, fáciles de controlar puesto que la culpa hace difícil mantener conductas nacidas de la libertad. Es urgente cambiar la cultura de la culpa por la cultura de la responsabilidad.

 

 

Un mensaje cifrado

El sentimiento de culpa nos informa de que hemos sido incoherentes hacia nuestras propias normas o criterios éticos y de que estamos en conflicto.

Nos informa de que nuestra acción o pasividad ha tenido un impacto doloroso o ha generado unas consecuencias negativas para alguien; que nos hemos inmiscuido en la vida de otros o no hemos respetado su espacio emocional y vital.

Podemos sentir “remordimientos” después de haber tratado de forma ligera cosas importantes, cuando hemos hablado con mala fe; hemos guardado silencio cuando deberíamos habernos expresado, o hemos abandonado determinada compañía perjudicial. El motivo es que nuestra conducta no ha sido ética. De todas formas, dejar que el remordimiento coja el control sería como añadir una segunda equivocación a la primera. Lo mejor es efectuar los cambios necesarios para repararlo.

 

 

La constelación emocional de la culpa

La culpa sabe acomodarse en todas partes y a toda condición; invade emociones y puede incluso llegar a oscurecer sentimientos poderosos. Va ligada a la ansiedad, angustia, asco, arrepentimiento, contrición, insatisfacción, remordimiento, pesar, pesadumbre, sufrimiento, responsabilidad y vergüenza.

Hay una diferencia entre “arrepentimiento” y “remordimiento”. El arrepentimiento puede referirse a un propósito o acción no consumada. El remordimiento sólo se refiere a algo consumado. Podemos estar arrepentidos de no haber hecho o dicho algo pero tenemos remordimientos por haber hecho o dicho algo.

“Quien forja los destinos de otros cae en la culpa”

Stefan Zweig

Fuente: J. Soler y M. Conangla

Imagen: Andrei Buryak

Núria Batlle

Ona Daurada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *