La vergüenza ¿camuflarse para sobrevivir?

Amanda Cass7  BLOG

 

La vergüenza es una emoción primordial que parte del temor y regula la expresión de otros sentimientos (Thomas Scheff)

La podemos definir como una turbación en el ánimo por el miedo a sufrir algún tipo de desprecio, confusión o infamia. La vergüenza es la más íntima de las emociones y una de las más difíciles de admitir y descargar. Se manifiesta con una sensación de incomodidad. Uno tiene la necesidad de esconder la cara, de ponerse de espaldas y de huir. Quisiera que la tierra me tragara o Me habría querido fundir,  son algunas expresiones coloquiales que expresan el sentir de la persona inundada por esta emoción.

Nos informa de que nos sentimos inseguros o de que hemos sido poco honestos. También nos indica que vivimos más pendientes del juicio de los demás que del propio.

Nos propone rehacer la construcción de nuestro autoconcepto, autoestima y adquirir el valor de ser nosotros mismos a fin de disminuir el impacto de la mirada ajena en nuestra vida.

La vergüenza da la mano a la inseguridad y a la incomodidad y actúa inhibiendo las emociones restantes, excepto la ira. A veces también se asocia al sentimiento de culpa y suele ir seguida del sentimiento de autodesprecio.

La vergüenza patológica es aquella que se da cada vez que uno recibe una crítica o vive un pequeño fracaso. Se produce siempre en el curso de interacciones mantenidas con otras personas. Quien la sufre tiene una gran dependencia de los demás.

La vergüenza patológica va acompañada a menudo del sentimiento de humillación y acaba provocando reacciones de ira y conductas violentas.

 

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Camuflarse

Si nos escondemos, no nos ven; si no nos ven, no nos juzgan; si no nos juzgan, no van a podernos valorar negativamente y, por lo tanto, no nos sentimos inseguros ni avergonzados.

El camuflaje es útil en la naturaleza para sobrevivir. Pero en el ser humano ¿es siempre bueno y oportuno valerse del camuflaje? Si bien es cierto que nos evita la mirada del otro y, por consiguiente, el riesgo de no ser aceptados o aprobados, el camuflaje también nos impide recibir aprobación, estímulos positivos y afecto, ya que no permite que nos conozcan tal y como somos.

 

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¿Y qué si hacemos el ridículo?

Algunos especialistas han sugerido que uno de los antídotos más efectivos contra la vergüenza es aprender a reírse de uno mismo. El sentido del humor es una importante señal de salud mental.

También es un buen antídoto ser capaz de admitir de forma abierta ante los demás aquello que nos avergüenza.

Cuando nos encontramos en una situación en la que consideramos que hemos hecho el ridículo debemos a empezar a practicar el ¿Y qué?

Cuando nos ponemos rojos, ¿y qué?, cuando el discurso que tanto habíamos preparado no sale bien, ¿y qué?, cuando no gustamos a alguien, ¿y qué?, Y a continuación decirnos: Mañana volveré a intentarlo, o bien: ellos se lo pierden. ¿Pasotismo? No. Sólo respeto a aquello que se refiere al juicio superficial y a la valoración en forma de crítica destructiva de los demás.

Después de todo, ¿qué es el ridículo? El ridículo nos lo fabricamos nosotros mismos, es cultural y totalmente subjetivo.

Fuente: J. Soler y M.Mercè Conangla

Imagen: Amanda Cass

Núria Batlle

Ona Daurada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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