Las tres pipas – Leyenda de los Indígenas Americanos

Cuenta la leyenda, que un miembro de una tribu india, ‘Pies de plomo’, se enojó mucho con un compañero, y decidió acudir a la tienda del Jefe de la tribu para explicarle lo que sucedía. Estaba tan enfadado con su compañero, que pensaba matarle.

– Oh, Jefe de la Tribu, estoy tan enfadado con Águila Parda, que ahora mismo voy a buscarle para matarle.

– Espera- contestó el Jefe de la tribu- Entiendo tu enfado y comprendo que quieras vengarte con rapidez. Pero antes, te pido que tomes esta pipa, vayas junto al árbol sagrado y fumes un rato. Luego regresa y vuelve a explicarme lo que deseas hacer.

Así que el ‘Pies de plomo’ tomó la pipa, se fue hasta el árbol anciano e hizo lo que le había pedido el Jefe de la tribu. Una vez que terminó, regresó, eso sí, mucho más tranquilo. De hecho, según volvía a la tienda del Jefe, se dio cuenta de que en realidad, matar al joven indio que le había ofendido, tal vez era demasiado…

– Oh, gran Jefe- dijo el indio- Gracias por la pipa. He pensado y ahora creo que bastará con darle una gran paliza a ‘Águila Parda’…

– Entiendo bien lo que dices- contestó el Jefe de la tribu- Pero antes, te pido que vuelvas con la pipa al árbol sagrado y fumes de nuevo. Después, tráela de vuelta…

El indio, un poco sorprendido, accedió a ir de nuevo al árbol anciano. Y comenzó a fumar la pipa. Al terminar, se dio cuenta de que sus emociones habían cambiado, y ya no se sentía tanto enfadado. Según regresaba a la tienda del Gran jefe, pensó que no merecía la pena darle una paliza al indio que le había ofendido.

– Oh, Gran Jefe- le dijo el indio- Toma la pipa, muchas gracias. Pero es curioso, ahora no siento la necesidad de darle una paliza a ‘Águila Parda’. Creo que bastará con dejarle en ridículo delante de todos. Eso haré… le insultaré delante de todos los demás.

– Bien, joven indio, entiendo bien que aún te sientas enfadado. Pero antes de ir a buscarle, toma esta tercera pipa y acude de nuevo al árbol anciano. Después, regresa a verme.

Al indio no le apetecía mucho ir de nuevo a fumar junto al árbol, pero hizo caso y acudió con la pipa al árbol sagrado. Fumó y al terminar, según regresaba a la tienda del Gran Jefe indio, se dio cuenta de que su enojo se había esfumado por completo, como el humo de la pipa, y que en realidad lo que debería es ir a hacer las paces con el joven indio que le había ofendido, con  un gran abrazo.

– Oh, Gran Jefe indio- le dijo entonces el indio- Muchas gracias por la pipa. Ahora lo veo todo más claro: creo que lo que debo hacer es ir a dar un gran abrazo al joven que me ofendió. Así podremos hacer las paces y recuperaré  un amigo. Seguro que ‘Águila Parda’ está muy arrepentido de lo que ha hecho…

– ¡Que sabia decisión!– le dijo el cacique- Es lo que quería decirte, pero era mucho mejor que llegaras por ti mismo a esa conclusión.

 

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