El lenguaje de los ojos

 

El ojo humano no actúa únicamente como una cámara fotográfica sino que, a semejanza del sol, irradia hacia afuera, como puede demostrarse fácilmente mirando la nuca de una persona; indefectiblemente, al cabo de unos instantes, ésta acaba por girarse y buscar nuestra mirada.

Puesto que el ojo humano es una réplica del sol, y nuestro sistema solar está intentando expresar las cualidades psíquicas correspondientes al segundo rayo de amor-sabiduría, la mirada arquetípica del hombre debería mostrar calidez y serenidad, aunque no exenta de firmeza.

Morfopsicología del ojo

En los bebés el elevador del párpado superior está muy activo, de aquí que el iris sea muy visible. Sin embargo la anchura no está muy desarrollada, dando lugar al llamado ojo redondo, el cual, psicológicamente, denota una falta de seguridad, un temor, una necesidad de ayuda. En los niños es normal pero en los adultos es una forma adquirida, indicando inseguridad, miedo a lo desconocido.

El ojo normal, es más ancho que el ojo redondo. Corresponde a una afectividad mediana, corriente.

Los ojos rasgados, anchos, denotan gran poder de afección, de amor y de devoción. Las personas que tienen estos ojos son estables en las cosas del corazón; tienen mucho que dar y recibir.

De acuerdo con la concepción de Carl Huter, el tamaño de los ojos refleja el nivel de evolución del individuo, siempre y cuando el ojo irradie energía vital simultáneamente.

La pequeñez del orificio palpebral (el blanco del ojo) señala la estrechez de visión de las personas implicadas, aunque, en el caso de que la persona irradie a través de los ojos, el diagnóstico debe cambiar automáticamente.

Así pues, el tamaño de los ojos es importante, pero no definitivo. Como hemos dicho, para diagnosticar adecuadamente hay que considerar simultáneamente  la calidad de la irradiación del iris.

Los ojos pueden ser prominentes, saltones, un signo de extraversión, o bien encontrarse hundidos en las órbitas, una señal de introversión. Ello se relaciona con la mayor o menor capacidad de contacto que posea la persona respecto al mundo exterior.

La separación de los ojos considerada normal corresponde a una distancia equivalente a la longitud del propio ojo. Una separación superior aumenta el campo visual del individuo, aunque éste tiende a dispersarse. Una separación inferior ayuda a la concentración pero disminuye la capacidad de percepción global.

 

El color de los ojos

Los ojos azules según Lavater, indican, en general, un carácter más suave, más femenino que los ojos marrones o negros.

Las personas de temperamento colérico acostumbran a tener ojos de color marrón o verde, mientras que el azul es menos frecuente.

Los ojos verdosos son casi siempre un signo de vivacidad, de fuego, de energía.

Los ojos negros son los más apasionados, y los grises los más fríos.

El entorno del ojo

El espacio situado entre la ceja y el párpado superior, según Laidrich, indica cómo le afecta a la persona las circunstancias, de forma que si esta parte es muy carnosa y resulta muy prominente, ocupando mucho espacio, es un índice de que la persona se deja influir excesivamente por las circunstancias. Si esta parte es prácticamente inexistente, entonces el individuo no reacciona ante las demandas de los demás, no se deja influir por los demás.

Laidrich da una gran importancia al párpado superior como exponente de la emotividad de la persona: si el párpado se retrae con fuerza indica una emotividad sana y un interés por todo, mientras que un párpado caído denota falta de interés, agotamiento emocional.

Cuando la emotividad de la persona es excesivamente dolorosa y perdura este estado durante mucho tiempo, acaban por formarse bolsas en el párpado superior.

El párpado inferior indica, para Laidrich, la sexualidad y el funcionamiento del sistema nervioso de la persona. Cuando el párpado inferior y su entorno van deteriorándose, por la formación de una bolsa en la parte inferior del ojo, o bien, aparece una anillo en el párpado inferior, lo mismo le ocurre al sistema nervioso o bien se está produciendo un despilfarro excesivo de energía sexual: las líneas que parten del interior del ojo y de dirigen hacia el párpado inferior oblicuamente son indicativas de desarreglos sexuales, mientras que cuando se forman ojeras, puede deberse al sistema nervioso, al hígado o a los riñones.

El ojo transmite cualquier cambio que se produce en un ser humano. De aquí que el fisiognomista debe ser muy cauto al juzgar a una persona a través de una fotografía, puesto que esta sólo indica un estado momentáneo, pero no necesariamente la forma de ser íntima de esta persona.

La vista es el sentido más sutil, más divino, es el último que aparece.

Los ojos están relacionados con “la verdad”, o sea contigo, con quien eres realmente.

Fuente: Josep Fàbregas

Imagen: Margaret Keane

Núria Batlle

Ona Daurada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2 comentarios en “El lenguaje de los ojos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *