El Uno y los Muchos – Meditación

 

Cuando nacemos al mundo iniciamos un camino de aprendizaje y evolución.

A la vez que nuestro cuerpo físico va creciendo y desarrollándose, comenzamos a percibir nuestras sensaciones placenteras y de dolor, percibimos todo lo que nos rodea, entramos en contacto con nuestro entorno.

Con un sistema eterno de prueba-error, aprendemos a ponernos de pie, a caminar, a cómo hacernos entender por los demás de cualquier manera posible.

Nuestro cerebro registra cada aprendizaje que hacemos y lo almacena en el gran archivo de la memoria.

Damos un gran salto con el leguaje, no solo en la relación con los demás, sino también con nosotros mismos.

Las personas, las cosas, las sensaciones, las emociones y los sentimientos  tienen ahora un nombre. Nuestros pensamientos se encadenan y razonamos.

Todo nuestro proceso vital va dirigido a formarnos como personas, a alcanzar un ego aceptable para nosotros y los demás.

Va dirigido a crear nuestra personalidad.

Por el mero hecho de pertenecer a la raza humana, algo dentro de cada persona la induce a elevarse, a superarse.

Sabemos de forma intuitiva qué es lo bueno, qué es lo bello y qué es la verdad.

Dentro de nosotros hay algo grande, algo potente, algo indefinible que nos impulsa a mejorar, a prosperar, a trascender, que nos lleva por un camino de evolución constante y ascendente.

 

 

El Camino

Un camino que nos conduce desde los muchos,-todo lo que conocemos, todo lo que nos rodea, todo lo que sentimos separado de nuestro yo-, nos conduce hasta el Uno.

El camino de ascenso desde los Muchos hasta el Uno, es el camino de la sabiduría, porque la sabiduría ve que detrás de todas las formas y la diversidad de todos los fenómenos, descansa el Uno, el bien.

Este camino es el viaje del alma desde el reino material de los sentidos, a través del reino mental de las formas superiores hasta la inmersión espiritual en el Uno, eterno y inexpresable.

La sabiduría es el camino de regreso del alma, desde los Muchos hasta el Uno.

Toda verdad, toda belleza son hallada final y totalmente en el Uno.

El Uno es el bien al que aspiran todas las cosas.

El Uno es la bondad de la que fluyen todas las cosas.

Esta superabundancia creativa del Uno es un rebozar incontenible que tiene como resultado la plenitud, variedad y multiplicidad de este mundo.

De forma que el mundo es en si mismo un Dios visible que expresa la compasión y la bondad por todas partes.

El camino de descenso es el camino de la compasión, porque el Uno se manifiesta realmente como los muchos y en consecuencia todas las formas deben ser tratadas con el mismo respeto, compasión y bondad con la que nos dirigimos al Uno.

El camino de ascenso es el camino de lo bueno, el camino de descenso es el camino de la bondad.

La sabiduría sabe que detrás de los Muchos está el Uno, ve más allá de las sombras, hasta la luz sin tiempo ni forma.

La sabiduría ve que los Muchos son Uno.

La compasión sabe que el Uno es los Muchos, que el Uno es expresado igualmente en cada ser y por tanto cada cual debe ser tratado con compasión y cuidado, no de una manera condescendiente, sino porque cada ser, tal como es, es una manifestación perfecta del espíritu.

Huye de los Muchos, encuentra al Uno.

Después de encontrarlo, abraza a los Muchos como al Uno.

En resumen, vuelve al Uno abraza a los muchos.

Fuente: Ken Wilber    

Mamen Lucas

Ona Daurada

El Uno es los Muchos, los Muchos son Uno – Meditación from Ona Daurada on Vimeo.

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