Nuestra manera de tratar las diferencias

Nuestra manera de tratar las diferencias

 

En nuestro viaje por este mundo afrontamos constantemente múltiples diferencias: diferentes verdades, diferentes necesidades, diferentes formas de expresión, diferentes caminos.

Nuestra manera de tratar las diferencias es una base fundamental de la autoidentidad. Nuestro planteamiento de las relaciones puede incluir la violencia o la no violencia, y consecuentemente profundizará el sufrimiento o favorecerá el gradual crecimiento evolutivo.

“Al ser humano no relacionado le falta plenitud, porque sólo puede alcanzar la plenitud a través del alma, y el alma no puede existir sin el otro lado, que siempre se encuentra en el “tu”. La plenitud es una combinación de “tu” y “yo”, y se demuestra que éstas son partes de una unidad trascendente” (C. Jung)

 

Nuestra manera de tratar las diferencias

 

Ciclo de aprendizaje

La figura nos ofrece una ilustración simple de esta unidad básica. Los dos pequeños óvalos interconectados dentro del campo mayor sugieren al menos cuatro perspectivas respecto a una experiencia dada:

  1. Los valores, experiencias, verdades, oposiciones, etc…, contenidas en el primer círculo(“yo”)
  2. Los valores, experiencias, verdades, oposiciones, etc…, contenidos en el segundo círculo (“el otro” o el “no-yo”)
  3. La relación entre las dos posiciones
  4. El campo en el que están contenidas

Además de indicar distintos aspectos de cualquier experiencia relacional, estas perspectivas representan una serie de cuatro instancias psicológicas en cada ciclo de aprendizaje: la existencia (sentida) de un “yo”; la existencia (sentida) de un “tú”; la existencia (sentida) de una interconexión entre los distintos seres; y la existencia (sentida) de una presencia más profunda que sustenta las diferencias.

Cada una de estas perspectivas conlleva una forma diferente de comprender, un significado diferente, un valor diferente. Al pasar por cada una de ellas, la persona puede desarrollar un conocimiento ecológico que conduce a una mayor integridad, capacidad de respuesta y felicidad.

 

Nuestra manera de tratar las diferencias

 

Es posible completar un ciclo de aprendizaje, integrar estas lecciones y despejar el campo para permitir que la rueda del aprendizaje vuelva a empezar con un nuevo conjunto de diferencias, conflictos y lecciones emergentes.

Por ejemplo, puede surgir la cuestión de qué es más importante, ser independiente o interdependiente. Esta pregunta tiene truco, porque ambos aspectos se complementan mutuamente.

La existencia de un aspecto sin el otro es patológica: la individualidad, por sí misma conduce a la dominancia, el aislamiento y la soledad; la comunión por sí misma conduce a la sumisión, el aislamiento y la soledad. Estar separado conduce a la necesidad de estar en comunión, y viceversa.

Si se permite desarrollar una “conversación” racional entre estas necesidades en el tiempo es probable que emerja una experiencia unitiva más profunda de “individualidad-encomunión”.

Este “hacer el amor” entre verdades complementarias da lugar a una nueva experiencia del yo que “trasciende e incluye” cada uno de sus miembros (Ken Wilber).

Un nuevo ciclo de aprendizaje comienza con un nuevo conjunto de diferencias.

 

Nuestra manera de tratar las diferencias

 

Atención y patrocinio

Podemos sentirnos abrumados, distraídos, perdidos o fuera de lugar. La violencia o el miedo pueden detener el movimiento en cualquier punto del ciclo, produciendo contracción, sufrimiento y la repetición inconsciente de un estado no deseado.

La persona puede quejarse fijada en una perspectiva particular e ir en contra de todas las demás. A menudo se emplea la violencia contra uno mismo y/o contra los demás, deliberadamente o inconscientemente, para mantenerse en este estado de atasco.

La violencia que vemos puede adoptar muchas formas: autoabusos por adicción, disociación, odio hacia uno mismo, depresión o abuso de otros. La esperanza contenida en el uso de la violencia es poder eliminar al “otro” y así sentirse en paz. Pero la violencia no elimina nada, sólo fortalece la presencia del otro y distorsiona su naturaleza. No produce ninguna solución a largo plazo y da comienzo a otro ciclo de conflicto dañino.

 

Nuestra manera de tratar las diferencias

 

Nuestra misión es prestar atención y patrocinio a estos estados de violencia para poder desarrollar respuestas más eficaces y menos dolorosas.

Hay muchas habilidades prácticas disponibles y perspectivas posibles para llevar a cabo este proceso.

Dejémonos guiar por el principio de Erold Flynn, del conocido actor de cine. Cuando le preguntaron por la forma correcta de sostener una espada, Flynn respondió que uno debería imaginarse que está sosteniendo un pájaro. Si aprietas demasiado, el pájaro muere y se pierde la vida; si aprietas demasiado poco, el pájaro escapa y te quedas sin nada.

Con la vida ocurre como con los pájaros y las espadas.

Si prestamos atención de forma “demasiado tensa” hace que las diferencias nos parezcan irreconciliables, y conduce a la violencia del fundamentalismo.

Mantener la atención “demasiado floja o dispersa” lleva a sentir indiferencia por los demás, y puede conducir a la desesperación y al vacío del estilo de vista consumista.

Mantener una atención “ni demasiado tensa ni demasiado floja”

permita que surja el espíritu generativo del amor y que se creen soluciones y reconciliaciones.

 

Fuente: Stephen Gilligan

Imagen: Gilda Sacasas

Núria Batlle

Ona Daurada

 

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