Nuestro rostro habla de nosotros

 

Nuestra visión del mundo, cómo nos comportamos en la relación con él y con nosotros mismos, es decir, nuestra manera de vivir, va quedando marcada en nuestra cara.

Los seres humanos nos reconocemos, prioritariamente por el rostro y los rasgos de la cara influyen en cómo nos valoramos a nosotros y a los demás.

 

 

Estudio del carácter mediante los rasgos del rostro

Fisiognomía

Es el estudio del carácter del ser humano mediante el examen de las formas o rasgos del rostro, aunque no se utiliza como instrumento de evaluación psicológica pues no está considerado como una ciencia por distintas causas:

1.- El mundo físico es mucho más lento e inerte al cambio que el mundo mental. Una persona comprende que su filosofía de vida es errónea y cambia radicalmente su comportamiento, es decir, se ha producido un cambio mental y psíquico. Este cambio se reflejará en la mirada, los gestos, el tono de voz, la forma de caminar… pero habrá de pasar tiempo para percibir el cambio en el modelado facial, controlado por los músculos y los huesos.

En consecuencia, la fisiognomía no es válida para evaluar de forma inmediata los cambios psíquicos del ser humano.

2.- La fisiognomía nos indica el pasado de la persona pero no necesariamente su presente. Por ello, para comprender y usar adecuadamente la fisiognomía debemos estar previamente convencidos de la existencia de la reencarnación, lo cuál hasta hace pocas décadas era impensable en la cultura occidental.

3.- El rostro humano puede manifestar fuerza y energía, pero el uso de esta fuerza o energía depende del ser humano, en ello reside su libre albedrío.

4.- No sólo son importantes los rasgos faciales sino también algo mas sutil, el magnetismo que la persona emite, la calidad de la piel, el timbre de voz, los gestos, la forma de moverse, etc. Pues ayudan a determinar con mas precisión el psiquismo de la persona.

Morfopsicología

La fisiognomía actual, que es racionalista y pretende ser científica, se fundamenta casi exclusivamente en la morfopsicología de L. Corman y E. Laidrich, basada en la experimentación y en meticulosas medidas faciales. Los resultados son poco brillantes pues no detectan en profundidad la esencia del ser humano, aunque resultan de gran ayuda en la descripción de algunos rasgos psicológicos básicos.

 

 

Leyes fisiognómicas

Estos estudios se basan en las siguientes leyes:

Ley de la Armonía

La armonía de las formas es una cuestión matemático-geométrica, que obedece a un canon arquetípico. Todos tenemos un concepto propio de la belleza, que varía según el grado de conexión que tenemos con nuestra alma y de nuestra evolución, a medida que evolucionamos nuestro concepto de lo bello es más refinado. También depende, en parte, del canon de belleza que rija en un momento dado de la humanidad.

Ley de Manifestación

En el rostro las longitudes verticales caracterizan los principios, la conceptualización, lo teórico, lo estático, la calidad… Es el “Soy”, el Espíritu. Es el alma que tiene que conocer el mundo, la volición/acción.

Las longitudes horizontales caracterizan la materialización de esos principios, de esos conceptos, lo practico, lo dinámico, la cantidad… Es el “Estoy”, el ego.

Don Quijote y Sancho Panza representan ambos conceptos.

Ley de la Proporción

El rostro humano se divide en tres zonas:

La zona mental desde el comienzo de los cabellos hasta la raíz de la nariz. La frente informa del Pensar.

La zona afectiva desde la raíz al final de la nariz, incluyendo ojos y cejas. Informa del Sentir.

La zona instintiva, la longitud existente entre el final de la nariz y el mentón. Nos explica el Hacer.

La longitud de las tres zonas debe ser sensiblemente igual, con un ligero predominio de la zona superior. Cualquier desarmonización en este sentido indica cuál de los tres mundos -el instintivo, el emocional o el mental- están excesivamente desarrollado o poco elaborado.

Cada parte se divide a su vez en tres partes: mental, emocional y física.

Ley de la Correspondencia

El frente de una persona es la línea de la materia, nos habla de lo heredado de los progenitores. En el perfil se refleja el alma, nos habla del Soy.

Ley de la polaridad

En la naturaleza lo recto o los ángulos son masculinos, la curva es femenina. En una cara la frente es masculina, los ojos femeninos, la nariz masculina, la boca femenina y el mentón masculino.

La mente abstracta, reflejada a veces, en la parte más alta de la frente es femenina.

Ley de la Simetría

Si dividimos la cara por la mitad desde la frente a la barbilla, se aprecia que el progenitor que más nos ha marcado se coloca en el lado dominante de la persona, es decir, nuestro rostro adquiere similitudes del progenitor que más nos ha influido, en la parte con mas fuerza en nuestra cara.

Ley de la Evolución

Las zonas blandas, tendones y músculos, cambian de forma más rápida que el hueso. La nariz junto con las orejas puede seguir creciendo con los años. La nariz nos habla del carácter y cuando crece nos dice que nos hacemos más fuertes, como está en el frente de la cara se refiere a nuestro ego, a nuestra personalidad. Las orejas, que suelen ser más o menos distintas una de la otra, nos dicen el tipo de sabio que somos.

Oreja grande, menos miedo, pues al ser más sabios vamos perdiendo el miedo. Buda siempre se representa con unas enormes orejas.

El marco facial, los huesos, tardan muchos años en variar. Las partes blandas varían según se viva, la cara mejora cuando se gestiona bien la vida.

 

 

Interpretación del rostro

El estudio del rostro de una persona se basa en el modelado de la cara, la distribución de los receptores dentro del marco facial, los ejes fundamentales de la frenológica craneal, las arrugas faciales (según las reacciones frente a la vida, así serán las arrugas, dependiendo de si ejercitamos los músculos de la alegría o los de la dificultad), la frente, la nariz, las orejas (su forma y tamaño reflejan la sabiduría que trae esa persona de otras vidas), las cejas, la boca, el palium, la forma de las mejillas, el mentón, los ojos, las pestañas y el color del iris.

Y algo más sutil y más difícil de interpretar, la mirada.

Sólo personas muy capacitadas saben hacer un verdadero examen del rostro y una valoración de la evolución personal, al incorporar también el conocimiento sobre la energía de cada uno de los siete rayos del Cosmos, que es como el combustible de la vida, pues el alma está llena de una de estas energías. 

Recuerda, que según vivas así será tu rostro,

y que tu rostro es la parte de tu cuerpo que más dice de ti.

Imagen: Ginette Beaulieu 

Mamen Lucas

Ona Daurada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *