El secreto que está sentado en el centro

 

Reflexiona acerca de las incitantes palabras de Robert Frost inspiradoras de esta idea:

Nosotros danzamos en un círculo y suponemos,

pero el secreto está sentado en el centro y sabe.

¿Qué nos quiere decir Robert Frost con este “secreto sentado en el centro?”

Considera que es el espacio entre las notas el que hace la música. La música (sonido en forma) no es una nota ni tampoco una serie de notas. Lo que se necesita para que haya música es un espacio vacío y silencioso entre las notas. Una nota sin espacio es un largo sonido. La música procede del silencio existente entre las notas. ¿La nada? Sí, pero absolutamente necesaria a fin de crear sonido en el mundo.

Considera que es el espacio existente dentro de un jarrón el que permite que éste sea un jarrón. El jarrón no es simplemente arcilla o metal, o cualquier otro material utilizado. Lo que se precisa para tener un jarrón es un espacio invisible, vació y silencioso, rodeado de material. Golpea con un martillo el jarrón y seguirás teniendo el mismo material, pero no el jarrón. Es absolutamente necesaria la nada del espacio invisible, vacío y silencioso, para tener un jarrón. Sin nada no hay jarrón.

Considera que una estancia no es una estancia sin un espacio vacío y silencioso dentro de ella, rodeado por la forma material. La estancia no es el mortero, la madera o las vigas que constituyen la parte material de la estancia. Haz un montón con todo ello y no tendrás estancia. Necesitas ese espacio invisible, vacío y silencioso, rodeado de toda esta forma par tener una estancia. Sin la nada no hay estancia.

El jarrón la estancia y la música tienen sentido para nosotros cuando intentamos comprender la nada con nuestra mente racional. Su existencia es imposible sin el espacio vacío. Y lo mismo ocurre con todas las cosas hechas de materia. Para que existan, es precisa la silenciosa nada.

 

 

Sin la nada, tú no existes

También tú eres forma material (piel, huesos, sangre y cartílagos) que rodea el vacío silencioso e invisible que eres también tú. Sin esa nada interior, tú no existirías. Sin la nada, tú no existes. Cada una de las células de tu cuerpo se compone de partículas que rodean un vacío hecho de nada. Cada molécula está formada también por partículas que rodean la nada. Ésa es la historia misma de la vida. La vida no pesará menos cuando abandone tu cuerpo. Tu vida, tu misma existencia, no tiene por lo tanto peso y es invisible. ¡La nada!

El secreto que está sentado en el centro y sabe, no es sino el vacío, callado por fuera, pero que está siempre allí. También a partir de ese secreto del centro serás capaz de crear milagros en tu vida.

Fuente: Wayne W. Dyer

Imagen: Freydoon Rassouli

Núria Batlle

Ona Daurada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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