Los pensamientos en la meditación

La mente, normalmente, fluye sin cesar en un estado psíquico caótico, donde un pensamiento sigue a otro sin razón aparente o, simplemente, se nota la aparición de un pensamiento sin que este haya sido evocado voluntariamente. ¿Cual es la razón de ello? ¿Como es posible que un pensamiento suceda a otro y que entre ambos no exista relación alguna en la mayoría de las ocasiones? ¿Como un hábito puede adquirir tanta fuerza que se convierta en un ente modificador de la personalidad?

Sesha, en su libro “El Eterno Presente” nos responde a estas preguntas mediante los conceptos, que aclara con bastante precisión, de umbral e inercia.

La inercia y el umbral

Las causas de todo ello son: la inercia y el umbral mismo del pensamiento.

El umbral de la mente es el límite que debe superarse para que la mente adopte un nuevo pensamiento, para que permita la evocación de otro hábito o se sitúe en uno de los cuatro posibles estados internos (Sueño, Pensamiento, Observación y Concentración). El umbral, por lo tanto, es indicativo de la inercia misma del pensamiento, de los hábitos o de los estados.

Los umbrales se asocian al límite inicial entre pensamientos. La inercia, en cambio, se relaciona con la capacidad del sostenimiento del pensamiento.

El umbral de los pensamientos es la intensidad minima requerida para

acceder a uno nuevo.

El umbral es el estadio en el cual la inercia del pensamiento anterior se pierde y nace la potencialidad de un nuevo pensamiento. La aparición de este nuevo pensamiento implica el previo cruce de su propio umbral, el cual, para elementos prácticos, ha de ser menor al de cualquier otro pensamiento.

El dinamismo

A medida que un pensamiento se vuelve repetitivo, el habito a

permanecer en el se acrecienta, razón por la cual aumenta su inercia y

disminuye su umbral de acceso. Por lo tanto, a medida que la  inercia del estado aumenta, el umbral de acceso a ese mismo pensamiento disminuye.

La relación entre el umbral y la inercia del pensamiento es, así, inversamente proporcional. Sin embargo, tanto la inercia como el umbral son dinámicos, esto es, la modulación de su intensidad depende en general de todas las condiciones que operen sobre la psique del individuo, razón por la cual varían de un momento a otro, e, inclusive, de un instante a otro.

Influencia en la meditación

Cuando en la meditación aparecen incesantemente pensamientos o hábitos que torpedean la practica, estos dificultan la profundización del estado. Sin embargo, es lo más común que aquellos pensamientos o hábitos molestos en otra práctica de meditación realizada minutos u horas después, e inclusive en la misma, puedan ser controlados sin problema alguno. ¿La razón?: El dinamismo del umbral y la inercia del pensamiento.

Por lo tanto, la inercia de mantener un estado mental —pensamiento, hábito o estado— o la inercia a perderlo es dinamica, cambiante.

El umbral puede elevarse o bajar, aumentar o disminuir. Los umbrales para los ingresos a los estados no son fijos ni estaticos, no se pueden cualificar y tampoco se pueden cuantificar de manera determinante y unica.

Sesha, “El Eterno Presente”

Imagen:  Mariusz Lewandowski

Mamen Lucas

Ona Daurada

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