Nacer a la paz

Nacer a la paz

La paz nace en la quietud, en una oscuridad sagrada que revela al interior la luz. En esa noche de la paz, puedes nacer a la inocencia de tu naturaleza verdadera y descubrir que la máxima velocidad se alcanza con la máxima quietud, cuando puedes estar en la conciencia de tu ser, y ser del Ser la misma luz.

Cuando puedes estar en el eje de tu vida, la rueda de los eventos gira sin perturbar tu paz, pues aunque en la periferia sientas ruido y movimiento, en el centro siempre podrás vivir la quietud de tu silencio.

Nacer a la paz

La paz no es algo que se pueda negociar como una mercancía, es el centro donde la vida es pura gratitud; de ese centro nace todo cuanto das.

La paz es un fluir sin resistencia. Es la paz, paz-ciencia, y no se sabe ciencia pues es arte de vivir en presente la presencia.

La paz es pura vivencia existencial y no convierte en teoría la existencia. Es la paz ejemplo que sólo se puede enseñar cuando se entrega.

Nacer a la paz

No temas la tormenta pues siempre en el interior de cada tempestad hay un núcleo de paz.

No temas la soledad, que en su silencio puedes descubrir la infinita compañía de la paz.

No temas el mal, que en la más profunda oscuridad puede brillar la tenue luz con mayor intensidad.

Esa luz interior te puede revelar, en el centro de tu paz, la fuente donde naces al amor.

Fuente: Jorge Carvajal

Imagen: Elizabeth Gadd

Núria Batlle

Ona Daurada

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