Podemos gestionar nuestras emociones de forma ecológica. Los siete principios de la Ecología Emocional

Podemos gestionar nuestras emociones de forma ecológica

 

La Ecología Emocional es el arte de la sostenibilidad emocional. Se trata de aprender a gestionar nuestras emociones de manera positiva para que nuestros afectos generen conductas creativas que nos lleven ser mejor persona, aumentar la calidad de nuestra relación con los demás y con el entorno ambiental, respetando y cuidando nuestro planeta.

La Ecología Emocional nos habla desde un enfoque práctico de los aspectos fundamentales necesarios para tener una vida saludable, feliz y en armonía con todo lo que nos rodea.

Para lograrlo hay dos valores claves: la responsabilidad y la conciencia del impacto emocional global. Todo lo que hacemos y todo lo que dejamos por hacer tiene consecuencias dentro del ecosistema humano.

El término lo debemos a Mercè Conangla y Jaume Soler, expertos en psicología

Humanista y gestión emocional, quienes lo acuñaron en 2002.

 

Podemos gestionar nuestras emociones de forma ecológica

 

Las leyes de la ecología emocional

  • Ley de la diversidad y riqueza de afectos: Nuestra vida afectiva depende de su diversidad y riqueza. El amor es necesario en todos los aspectos.
  • Ley de la interdependencia afectiva: Todas las formas de vida dependen entre sí. Nadie es emocionalmente autosuficiente. Somos sistemas de energía abiertos. Todo lo bueno que hacemos tiene un impacto positivo en el Universo.
  • Ley de la gestión ecológica de los recursos afectivos: Todos los seres vivos y todos los recursos son limitados. Debemos tener en cuenta el principio de aprovechamiento de la energía psicoecoafectiva.

 

Podemos gestionar nuestras emociones de forma ecológica

 

Gestión ecológica de las relaciones

Las leyes de la gestión ecológica de las relaciones, nos dan las pautas para mantener relaciones personales gratificantes basadas en el amor y la libertad.

Son siete:

  • Ley de la autonomía: Ayúdate a ti mismo y todos te ayudarán
  • Ley de la prevención de dependencias: No hagas por los demás aquello que ellos pueden hacer por sí mismos
  • Ley del boomerang: Todo lo que haces a los demás, también te lo haces a ti mismo.
  • Ley del reconocimiento de la individualidad y la diferencia: No hagas a los demás aquello que quieres para ti, pueden tener gustos diferentes.
  • Ley de la moralidad natural: No hagas a los demás aquello que no quieres que te hagan a ti.
  • Ley de la autoaplicación previa: No podrás hacer ni dar a los demás aquello que no eres capaz de hacer ni darte a ti mismo.
  • Ley de la limpieza relacional: Tenemos la responsabilidad de hacer limpieza de las relaciones que son ficticias, insanas y que dificultan nuestro crecimiento personal.

 

Podemos gestionar nuestras emociones de forma ecológica

 

Somos “parte del problema y de la solución”  

La ecología emocional es el único camino, si queremos sobrevivir como especie.

Las emociones no son un obstáculo sino un lenguaje distinto y complementario que

nos aportan color al paisaje y sirven para orientarnos en el mundo.

Nos parece correcto y necesario entrenar nuestra mente, adquirir conocimientos y nos olvidamos de educar nuestra parte afectiva.

Según Mercé Conangla:

Somos parte del problema cuando nos dejamos llevar por la vida en lugar de asumir nuestra responsabilidad, cuando no somos coherentes y no tomamos una posición clara sobre nosotros mismos y el mundo; cuando contaminamos emocionalmente, cuando dirigimos nuestra energía a la destrucción adoptando estrategias basadas en la violencia.

Ser parte de la solución consiste en elegir de forma responsable un modelo humano más amoroso, más creativo, autodependiente y pacífico. Sólo así tendremos posibilidades reales de sobrevivir como especie.

 

Podemos gestionar nuestras emociones de forma ecológica

 

¿Cómo podemos empezar a ser “parte de la solución”? 

Somos responsables de la persona que somos y corresponsables del mundo que habitamos. Debemos ser inteligentes, apostar por la sostenibilidad emocional y reducir el nivel de tóxicos que emanamos, reutilizar y reciclar capacidades y habilidades adormecidas, y reparar heridas para conseguir la armonía.

¿Cómo podemos hacerlo? Tenemos la inestimable receta de Mercé Conangla:

Asumiendo la responsabilidad que se deriva de nuestra libertad. Educando nuestra parte afectiva. Entendiendo que aunque no somos responsables de lo que sentimos si que lo somos de las conductas que de nuestras emociones se derivan. Aprendiendo que nuestras emociones y sentimientos son datos valiosos que nos informan sobre nosotros mismos, nuestras relaciones con los demás y nuestro proyecto de vida. Aprendiendo a dar nombre a lo que sentimos, a traducir bien el mensaje que cada emoción y sentimiento lleva incorporado y, a partir de ahí, a gestionar esta emoción de forma que nuestra conducta tienda a construir y a crear en lugar de a la violencia y a la destrucción.

Fuente: Mercé Conangla, Jaume Soler, del libro “Ecología emocional”.

Imagen: Amy Sol 

Mamen Lucas

Ona Daurada

 

Artìculos relacionados:

https://onadauradaentrena.com/diez-preguntas-que-pueden-cambiar-tu-calidad-de-vida/

https://onadauradaentrena.com/emociones-pensamientos-y-sentimientos/

https://onadauradaentrena.com/las-emociones-como-las-hacemos-evolucionar/

https://onadauradaentrena.com/juicios-emociones-accion/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *