Los veinticuatro gurus

Los veinticuatro gurus

El Śrīmad Bhāgavatam  es quizás el más eminente y popular de todos los Purāṇa. En los Purāṇa, (literatura religiosa de los hindúes), encontramos narraciones ancestrales, ilustrativas y llenas de enseñanzas, que aclaran la profunda significación del conocimiento védico sobre temas filosóficos y religiosos, para hacerlo más accesible a un mayor número de personas.

Los Purāṇa  contienen fábulas, cuentos, filosofía, religión, leyendas y mitos. 

El Śrīmad Bhāgavatam  es único en su belleza y encanto, en su lenguaje y filosofía. Es un tesoro valioso de conocimiento divino. El autor de este libro fue el gran Vyasa.

En el Canto 11, capítulos 7, 8 y 9 cuenta la historia de “Los 24 gurus.”

En la que el sabio avadhūta, (persona liberada en vida y que se encuentra más allá de las convenciones sociales), Dattatreya explica al rey Yadu cuales han sido sus maestros espirituales.

Una vez, el rey Yadu vio al sabio Dattatreya vagando felizmente en un bosque, libre de preocupaciones. El rey con humildad le preguntó al sabio sobre el secreto de su felicidad y el nombre de su Guru. Luego le hizo una serie de preguntas.

-¿Cómo a pesar de que pareces capaz y sabio, vives en el bosque? ¿Cómo puedes ser tan dichoso y satisfecho de ti mismo, sin familia ni un ser querido?

Para responder a las preguntas de Yadu, el sabio Dattatreya dijo:

-Mi dicha y satisfacción son los frutos de la autorrealización. Sólo el alma  es mi Guru, sin embargo, he obtenido la sabiduría necesaria de toda la creación. Me he refugiado en veinticuatro gurus, de los que he aprendido, en esta vida, el conocimiento de la ciencia del “Yo”.

Estos gurus son:

La Tierra, el aire, el cielo, las aguas, el fuego, las fases de la Luna, el Sol, la paloma y la pitón; el mar, la polilla, la abeja, el elefante y el ladrón de  miel; el venado, el pez, la bailarina Pingala, el pájaro kurari, (águila pescadora), el niño, la niña, el fabricante de flechas, la serpiente, la araña y la avispa.

Pṛthivī – La Tierra  
La Tierra representa el Dharma, enseña el arte de la Tolerancia, el arte de cumplir el deber. Uno puede aprender la paciencia y el perdón de la Tierra, que a pesar de la agresión de otros seres vivos, permanece impasible, y comprender que todo sigue un destino divino. Así como las montañas y los árboles, uno debe dedicarse con devoción al bienestar de otros seres vivos.


Vāyu – El aire

El aire, puro e inodoro, se mueve libremente entre todos los objetos, y sin embargo, no se ve afectado. El aire enseña el valor de estar libre de todo apego y de mantenerse alejado de las perturbaciones del mundo material.

El viento simboliza la libertad de la verdad. Así como el viento transporta todos los aromas sin verse enredado en ellos, la persona autorealizada tiene conciencia de que es diferente del cuerpo temporal.


Ākāśa – El cielo

El cielo es indiviso, no tiene fronteras, más allá del alcance de la naturaleza material. A veces las nubes cubren el cielo, sin embargo, el cielo no se ve afectado. De la misma manera, el alma nunca se ve afectada por el cuerpo material. Como el cielo, el alma es omnipresente e infinita por naturaleza. 

Al igual que el vacío interior del cielo, es decir el espacio, el alma impregna todos los objetos animados e inanimados, pero permanece inalterada, única y estable, así uno debe estar libre de emociones dentro de la percepción.

Āpa – Las aguas

El agua, suave y transparente nos enseña las cualidades de la pureza y la humildad. El agua sacia la sed de todas las criaturas, es un elemento muy importante para todas ellas y sin sentirse orgullosa, el agua sirve a todos los seres vivos. El agua nos enseña a fluir con la vida, pues se vuelve impura por el estancamiento y se purifica a medida que fluye. 

Agni – El fuego

El fuego enseña el poder de purificar la contaminación del mundo material. Como el fuego, el hombre debe emprender austeridades e iluminarse con el conocimiento. Así como el fuego se manifiesta de manera diferente en trozos de madera de diferentes tamaños y calidades, el Alma Suprema omnipotente, habiendo entrado en los cuerpos de formas de vida superiores e inferiores creadas por Su propia potencia, parece asumir la identidad de cada una.

Permaneciendo siempre puro como el fuego, uno debe comportarse con igualdad con todos.

Candra – La Luna

La luna crece y mengua, y a pesar de este cambio continuo que tiene lugar, ella no se ve afectada por este proceso. De manera similar, el sabio no debería verse afectado por el cambio continuo de cuerpo desde el nacimiento hasta la muerte, incluidas las enfermedades y la vejez.

Las diversas fases de la vida material de uno, que comienzan con el nacimiento y culminan con la muerte, son todas propiedades del cuerpo y no afectan al alma.

Sūrya – El Sol

El Sol se refleja en varios objetos, sin embargo nunca se divide ni se fusiona con su reflejo. Eso nos enseña que el Alma Suprema es una que se refleja en varios cuerpos; pero el alma no es el cuerpo mismo.

Así como el sol evapora grandes cantidades de agua por sus potentes rayos y luego devuelve el agua a la tierra en forma de lluvia, de manera similar, una persona santa acepta todo tipo de objetos materiales con sus sentidos materiales, y en el momento apropiado, cuando la persona adecuada se ha acercado a él para solicitarlos, los devuelve.

kapotaḥ – La Paloma

Nos alerta sobre el excesivo apego por la vida familiar cuando se basa en el concepto material.

ājaragaḥ – La serpiente pitón

Nos habla de aceptar lo que la vida nos presenta y a limitar los deseos.

arṇavaḥ – El océano

Debemos actuar cual el océano que es profundo y no se perturba.

pataṅgaḥ – La polilla

Ejemplo de los sentidos no conquistados, es decir dejarse llevar por los sentidos.

ṣaṭpadaḥ -La abeja

Tomar sólo la esencia de las diversas fuentes del conocimiento espiritual.

gajaḥ – El elefante

Es un ejemplo de lo que no debemos hacer, como este elefante que es atraído por los sentidos y queda encadenado.

madhuhā – El ladrón de miel

Nos recuerda que al morir no nos llevamos nada.

hariṇaḥ – El ciervo

Nos advierte del peligro de distraernos por los sonidos mundanos.

mīnaḥ – El pez

Poner atención en no picar el anzuelo de la gratificación sensorial.

piṅgalā nāma – La prostituta de nombre Piṅgalā

Nos muestra el desengaño del mundo material y la satisfacción de la entrega al Ser Supremo.

kuraraḥ- El águila pescadora

Las posesiones mundanas son una fuente de problemas.

arbhakaḥ – El niño

Muestra la felicidad de la inocencia.

Kumārī – La joven

Vivir concentrado y enfocado en nuestra labor eliminando el ruido del mundo material.

śarakṛt – El fabricante de flechas

La concentración total es la única forma de lograr la autorrealización.

sarpaḥ – La serpiente

No anima a permanecer en la cueva del propio corazón.

ūrṇanābhiḥ – La araña

Comparación del comportamiento de la araña con la expansión y retraimiento del Ser Supremo.

supeśakṛt – La oruga

Llegamos a se aquello en lo que la mente se enfoca.

“Oh Rey, de todos estos maestros espirituales

 he adquirido una gran sabiduría.”

Mamen Lucas

Ona Daurada

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