La sencillez

LA SENCILLEZ

 

Aparentemente pensamos que la sencillez es tan solo una expresión exterior, una vida retirada, tener pocas posesiones,… Esto no la sencillez. Esto sólo es una demostración externa. La sencillez sólo puede llegar a existir cuando empezamos a comprender la trascendencia del conocimiento propio.

La simple expresión exterior de sencillez en las cosas, en las posesiones, no implica la sencillez del ser interior. La sencillez que es real, sólo puede llegar a existir interiormente. Entonces, la cuestión es cómo  ser sencillos; porque esta sencillez nos hace más y más sensibles. Una mente sensible, un corazón sensible son esenciales, porque entonces somos capaces de una percepción rápida, sagaz.

Se puede ser interiormente sencillo, solamente al comprender los innumerables impedimentos, asociaciones, miedos,… a los que estamos aferrados. No se puede encontrar la sencillez si uno no es libre internamente. Por tanto, hay que empezar internamente, no externamente.

 

LA SENCILLEZ

 

¿Cómo ser sencillos?

Hay una libertad extraordinaria cuando se comprende todo el proceso de las creencias. Cuando se es libre de creencias, hay sencillez. Pero esta sencillez requiere inteligencia, es necesario ser consciente de las propias limitaciones. Para ser consciente, uno ha de estar permanentemente alerta, no establecido en ningún territorio determinado, en ningún sistema de pensamiento o de acción determinada.

Al comprender el interior, no rechazando el exterior, sino comprendiendo el exterior se llega al interior, y así encontraremos que, al investigar las complejidades interiores de nuestro ser, nos volvemos cada vez más sensibles y libres. Esta sencillez interior crea sensibilidad. Una mente que no es sensible, que no está alerta, que no es consciente, es incapaz de ninguna receptividad, de ninguna acción creativa.

 

LA SENCILLEZ

 

Una persona sencilla ve más directamente, tiene más experiencia directa, que la persona compleja. Nuestras mentes están tan abarrotadas de infinitos datos, de todo lo que los demás han dicho, que nos hemos vuelto incapaces de ser sencillos y de tener nosotros mismos la experiencia directa. Esto requiere un nuevo planteamiento que sólo se puede establecer cuando somos interiormente sencillos. Esta sencillez se produce únicamente mediante el conocimiento de uno mismo, por medio de comprendernos a nosotros mismos, comprender las características de nuestro pensamiento y nuestra manera de sentir, el movimiento de nuestros pensamientos, nuestras reacciones, como nos adaptamos a causa del miedo, como nos somete la opinión de los demás. Todo esto revela nuestra disposición a adaptarnos, a estar seguros, a tener seguridad. Cuando uno busca seguridad, se encuentra evidentemente en un estado de miedo y por tanto no hay sencillez.

 

LA SENCILLEZ

 

El pasado y el futuro saturan la mente. Solamente una mente que sea capaz de adaptarse al presente, continuamente, de instante a instante, puede hacer frente a las poderosas influencias y presiones que nos impone constantemente el entorno.

Cuando la mente y el corazón se vuelven sencillos

y por tanto sensibles, entonces vemos que

podemos afrontar los problemas

de una manera sencilla.

Fuente: Jiddu Krishnamurti

Imagen: Dinh Quan 

Núria Batlle

Ona Daurada

 

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