Mente consciente – Mente subconsciente

MENTE CONSCIENTE – MENTE SUBCONSCIENTE

 

Los organismos superiores tienen sistemas nerviosos  complejos controlados por cerebros cada vez más grandes que les permiten llevar a cabo complejos patrones de comportamiento aprendidos a través de la experiencia (medio). La complejidad de este aprendizaje adquirido culmina posiblemente con los humanos, que se encuentran en la cima, o al menos muy cerca, del árbol de la evolución.

 

Mente subconsciente

 

Mente subconsciente

¿Cómo actúan nuestras programaciones subconscientes?

A lo largo de la evolución nuestras percepciones adquiridas o aprendidas se han vuelto más poderosas, en especial porque pueden invalidar los instintos programados genéticamente. Los mecanismos fisiológicos corporales (como el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, el flujo sanguíneo o la temperatura corporal) son por naturaleza instintos programados. No obstante, los yoguis, al igual que la gente corriente, pueden aprender a controlar de forma consciente estas funciones “innatas”.

La evolución ha dotado a nuestros cerebros de la capacidad

de almacenar en la memoria un número incalculable de comportamientos y creencias.

La capacidad para procesar esta vasta cuantía de información es una adaptación neurológica muy importante que sirve para facilitar el intenso proceso de culturización. Los entornos sociales humanos cambian tan rápidamente que no supondría ventaja alguna transmitir los comportamientos culturales mediante instintos programados genéticamente. Los niños pequeños observan con detenimiento su entorno y almacenan los conocimientos  que les ofrecen sus padres en la memoria subconsciente.

Los comportamientos, las creencias, y las actitudes que los humanos observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro con tanta firmeza como las rutas sinápticas de la mente subconsciente. Una vez que la información se almacena en el subconsciente, controla nuestra biología durante el resto de nuestra vida… a menos que descubramos una forma de volver a programarla.

 

Mente consciente

 

Mente consciente

La “autoconciencia” o mente consciente supone una gran ventaja evolutiva. Si la mente subconsciente es nuestro “piloto automático”, la mente consciente es el control manual.

Las dos mentes forman un dúo de lo más activo. Cuando operan juntas, la mente consciente puede utilizar todos sus recursos para concentrarse en un punto específico, como por ejemplo la fiesta a la que piensas asistir el viernes por la noche. De forma simultánea, el subconsciente sigue cortando el césped sin rebanarse un pie y sin atropellar al gato, aun cuando no estés prestando atención.

Ambas mentes cooperan también a la hora de aprender comportamientos complejos que después serán ejecutados de forma inconsciente. ¿Recuerdas el primer día que te sentaste emocionado en el asiento del conductor, preparado para aprender a conducir? La cantidad de cosas que tenía que procesar la mente consciente resultaba abrumadora.

Hoy conduces mientras mantienes una deliciosa conversación con la persona que se sienta a tu lado y estás tan absorto en la charla que en algún punto de la carretera te das cuenta de que llevas cinco minutos sin prestar atención a la conducción. Si tú no estabas conduciendo el coche durante ese lapso de tiempo, ¿quién lo hacía? ¡La mente subconsciente!

 

Relación entre mente consciente y mente subconsciente

 

Relación entre mente consciente y mente subconsciente

Cuando se desarrolla un comportamiento preprogramado, la vigilante mente consciente puede intervenir, detener dicho comportamiento y crear una nueva respuesta. De esta forma, la mente consciente nos confiere libre albedrío, lo que significa que no somos víctimas de nuestra programación. Para lograrlo, no obstante, hay que prestar mucha atención, ya que en caso contrario la programación subconsciente toma las riendas. La programación subconsciente se hace con el control en el momento en que la mente consciente se descuida.

La mente consciente también puede adelantarse

o retroceder en el tiempo,

 mientras que la subconsciente opera en el momento presente.

Es posible que los comportamientos subconscientes que se llevan a cabo cuando no prestamos atención, no sean creaciones nuestras, ya que la mayor parte de las conductas se han aprendido observando a otras personas.

Cabe también la posibilidad de que los comportamientos aprendidos y las creencias adquiridas de otras personas (padres, amigos, profesores,…) no estén de acuerdo con las metas de nuestra mente consciente. El mayor obstáculo para conseguir el éxito en aquello que soñamos son las limitaciones programadas en el subconsciente.

Estas limitaciones no sólo influyen en nuestro comportamiento, sino que también pueden jugar un papel fundamental en nuestra salud y nuestra fisiología.

 

libre albedrío

 

La futilidad de luchar contra el subconsciente es un mensaje difícil de entender, ya que uno de  los programas que la mayoría de nosotros almacenamos cuando éramos jóvenes es que “la fuerza de voluntad es admirable”. Así pues, intentamos una y otra vez superar nuestra programación subconsciente. Por lo general, dichos esfuerzos se encuentran con distintos grados de resistencia, ya que las células se ven obligadas a seguir el programa subconsciente

Las tensiones entre la fuerza de voluntad consciente y la programación subconsciente pueden derivar en trastornos neurológicos.

¿No sería mucho más fácil ser educado desde un principio

a fin de poder desarrollar todo tu potencial genético y creativo?

De esta forma, la reprogramación sería innecesaria

y convertiríamos al planeta en un lugar más feliz y pacífico.

 

Fuentes: Bruce H. Lipton

Imagen: Albert Desmangles

Núria Batlle

Ona Daurada

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