Situaciones de “doble lazo”: Hagas lo que hagas, no ganas

Situaciones de “doble lazo”: Hagas lo que hagas, no ganas.

 

Algunas personas se encuentran en situaciones de dilema en las que hagan lo que hagan “no ganan”. Gregory Bateson denomina a este tipo de situaciones de doble lazo.

La estructura básica del doble lazo es la siguiente:

Si no haces A, no sobrevivirás, no te sentirás seguro, no te sentirás bien, puedes dañar a otras personas… Pero si haces A, tampoco sobrevivirás, ni te sentirás seguro, ni te sentirás bien y también puedes dañar a otros. La persona se siente atrapada. 

“Mal si lo haces”

 “Mal si no lo haces”

 ”Mal si no puedes decidir”.

Es como tener una pesadilla, en la que para escapar del peligro que nos persigue podemos puede hacer varias cosas: correr, ocultarnos, pedir ayuda.

No obstante, para las pesadillas sólo existe una solución: Despertar.

 

Situaciones de doble lazo

 

Situaciones de doble lazo

Existen situaciones de “doble lazo” muy complejas pero de poca transcendencia. Sin embargo hay ocasiones en las que las consecuencias son importantes y/o a la persona en particular, o a otras, les puede causar un gran trastorno o dolor.

Supongamos un padre que conoce que su hijo a cometido un delito; si lo denuncia su hijo va a la cárcel por su culpa; si no lo hace, puede volver a cometerlo y dañar bienes o personas. ¿Qué hacer?

En las relaciones amorosas socialmente no aceptadas, las situaciones de doble lazo son muy comunes y a veces tremendamente dolorosas.

Ocurre, a veces, que la persona a la que amas está sedada o en coma, sabes que va a morir y que se encuentra rodeado de todos sus familiares. Si vas, puede organizarse un gran lío, que haría sufrir al ser amado, si se da cuenta. Y si no vas, puede ocurrir que te esté esperando y preguntándose por que no vas a despedirte. ¿Qué hacer?

Sólo desde un nivel de conciencia más alto, desde un nivel espiritual se puede salir de estas situaciones, sólo existe una solución: Despertar.

 

Trascender los dobles lazos

 

Trascender los dobles lazos

Trascender los dobles lazos significa tomar una tercera posición, es decir disociarse de uno mismo y adoptar sobre la situación actual la perspectiva de un observador. La intensidad emocional asociada con la situación se ve inmediatamente reducida si somos capaces de cambiar de posición perceptiva.

Es un ejercicio sencillo y que podemos hacer nosotros mismos.

1.- Evoca una situación en la que te hayas sentido atrapado en el doble lazo.

2.- Imagina que puedes flotar fuera de tu cuerpo hasta un punto situado por encima de ti mismo, de modo que te estés viendo a ti y a la(s) otra(s) personas implicadas en la interacción. Míralas interactuar “ahí abajo” como si fueses un observador neutral. Observa qué nuevas percepción, que compresiones y qué aprendizajes obtienes desde esa perspectiva.

3.- Imagina ahora que puedes colocarte detrás de esta perspectiva de “observador” y que puedes verte a ti mismo observándote a ti mismo y al los otros en esa situación “de ahí”. Observa igualmente qué nueva percepción, qué compresiones y qué aprendizajes obtienes desde esta otra perspectiva.

4.- Repite el paso anterior varias veces con cada nueva posición de observador que puedas imaginar. Tal vez te descubras a ti mismo llegando a alguna clase de perspectiva y conciencia “espiritual”, que te aporten una sensación de sabiduría y paz interior.

¿Cual serían los “pensamientos de Dios” con respecto a esta situación?

5.- Retrocede ahora hasta la situación original, pasando por las diferentes perspectivas que has ido tomando y llevando contigo las percepciones, las compresiones y las enseñanzas obtenidas en cada una de ellas. Tu experiencia debería ser ahora muy diferente cuando te asocies de nuevo al recuerdo de esa situación de doble lazo.

«Lo opuesto de una formulación correcta es una formulación falsa.

Lo opuesto de una verdad profunda 

puede ser muy bien otra verdad profunda».

Nils Bohr 

Inagen: Anne Kramer Fine

Mamen Lucas

Ona Daurada

 

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