La búsqueda Espiritual, la búsqueda del Buey – Segunda parte

La búsqueda Espiritual, la búsqueda del Buey Segunda parte

 

Montar el Buey de Regreso al Hogar. (El camino del gran retorno)

“La lucha ha terminado. Ganar o perder ya no le afecta…

A horcajadas sobre el Buey, contempla serenamente las nubes.

Cabalgando libre como el aire vuelve al hogar…

Allí dende va, lleva consigo una fresca brisa,

mientras que su corazón siente una profunda tranquilidad.”

De forma espontánea el sabio irradia iluminación, pero todavía se refiere al Buey como a un ser separado, a pesar de que puede montarlo con facilidad sin prestar atención a donde se dirige.

 

La búsqueda Espiritual, la búsqueda del Buey Segunda parte

 

El Buey Olvidado, el Sí-Mismo Sólo. (Sólo y sin memoria)

“No existe dualidad. El Buey es su Naturaleza Principal; ahora lo reconoce…

Sólo puede regresar al hogar si va montado en el Buey.

¡Pero, he aquí que ahora el Buey ha desaparecido!

Sólo y sereno el hombre se sienta…”

Ahora todas las prácticas espirituales y los conceptos son inútiles. El camino contemplativo ya no se diferencia de la vida cotidiana.

La Meditación se ha convertido, como el andar o el respirar, en una actividad natural y ya no conlleva ningún sentimiento de separación o motivación. No obstante, aunque el Buey separado haya desaparecido, el sabio iluminado todavía existe como una personificación especial de la Verdadera Naturaleza, todavía tiene que integrarse  en la perfecta unidad de la Mente Original.

 

La búsqueda Espiritual, la búsqueda del Buey Segunda parte

 

Buey y Sí-Mismo Ambos Olvidados. (Nada)

“Todos los sentimientos ilusorios han desaparecido y la idea de santidad también se ha esfumado.”

En este octavo nivel, representado por la vacuidad, sólo existe el despertar de la iluminación; no existe el contemplativo ni la contemplación, no existe la serenidad ni la inquietud.

Este estado de profunda vacuidad tiene que abrirse a la plenitud, de lo contrario, excluiría el aporte de vida.

La Iluminación no debe cerrar puertas, debe contener un paisaje donde la corriente de la vida continúe fluyendo en forma de árboles, peces, insectos…

 

La búsqueda Espiritual, la búsqueda del Buey Segunda parte

 

Retorno al Origen. (Algo más que nada)

De la nada aparecen montañas y pinares, nubes y olas. El espacio abierto a la vacuidad se funde en una especie de primavera. La conciencia informe vuelve a tomar forma. La vuelta al Hogar del sabio tiene que disolverse dentro del círculo de la vacuidad antes de que desaparezca por completo para ser simplemente el Origen.

El que ha despertado a la Iluminación contempla todo tipo de manifestación como si fuera su propia emanación.

“Este crecer y menguar de la vida no es ninguna fantasía o ilusión,

sino una manifestación del Origen.

Entonces, ¿por qué es necesario luchar por cualquier cosa?

Las aguas son azules, las montañas son verdes.”

La Iluminación es sencillamente el lago azul y la montaña verde. Pero, ¿dónde están los seres humanos?

En este Retorno al Origen persiste un sabor sutilmente transhumano. El proceso de la Iluminación ha llegado tan lejos, a través de tantas simplificaciones, que es difícil reconocer y aceptar la estructura de la personalidad humana y de la sociedad.

“Es como si, ahora, el iluminado estuviera ciego y sordo.

Sentado en su choza no anhela cosas externas.”

Este autentico Retorno al Origen debe ser lo bastante profundo para que incluya el retorno a la vida mundana.

 

La búsqueda Espiritual, La búsqueda del Buey Primera Parte

 

Entrada en el Mercado para Echar una Mano. (El retorno)

El que ha despertado a la Iluminación toma la forma de un campesino alegre que se desplaza de pueblo en pueblo, de una situación mundana a otra. Su cuerpo reboza energía vital, su ser está repleto de amor misericordioso, sus manos extendidas expresan la vacuidad perfecta.

“La puerta de la choza está cerrada y ni siquiera el más sabio puede encontrarle.”

Ha ido más allá, mucho más allá, no para alejarse de la humanidad, sino para volver al mundo.

“Con el odre a cuestas, se pasea por el mercado.

Conduce a posaderos y pescaderos por el Camino de Buda.

Entra en el mercado con el pecho descubierto y descalzo.

Lleno de barro y polvo, ríe abiertamente.

Sin recurrir a poderes místicos, hace que los árboles marchitos florezcan rápidamente”.

Al ser apercibidos intrínsicamente como los Budas, todos los seres humanos florecen rápidamente.

¿Quién es el maestro y quién es el enseñado?

Crees que eres el que busca y descubres que eres lo que se busca.

 

Basado en el artículo “Las diez fase de la iluminación” de Lex Hixon

Imagen: Dewan Irewan

Mamen Lucas

Ona Daurada

 

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