La verdadera mirada

LA VERDADERA MIRADA

 

La vía hacia la creatividad, no la creatividad en una cosa particular sino la creatividad que crea mi existir momento a momento, es ir profundizando en el silencio de mi conciencia. Casi nunca veo qué relación puede tener el hecho de que me silencie y profundice en mi conciencia con que luego resuelva un problema concreto de mi vida, no veo la conexión. Pero si intento profundizar en la conciencia comprobaré lo que sucede, comprobaré cómo la creación va tomando todos los aspectos de mi vida y notaré de qué manera lo hace. No lo concibo ahora con el pensamiento, pero podría vivirlo y comprobarlo.

 

LA VERDADERA MIRADA

 

Al profundizar en mí surge una visión nueva. Empiezo a mirar con una mirada verdadera, auténtica. Miro desde la verdad, no desde las interpretaciones de la verdad, y eso es creativo. Se crea a partir de lo verdadero, a partir del amor. Aunque vea confusión externamente, aunque vea desorden, no podré, desde ese mismo nivel donde está el desorden y la confusión, resolverlo. La desarmonía, la confusión, la inversión de los valores y la angustia que tantas veces se produce en la vida de los seres humanos se ha formado en mi mente y en ella he de tomar conciencia de cómo se ha producido.

 

LA VERDADERA MIRADA

La creación a partir del silencio

La creación de la vida auténtica se produce a partir del silencio. Las transformaciones que se hacen en mi vida empiezan por momentos de silencio y de soledad, no empiezan por intensificar mi acción ni mi pensamiento; no surgen por enfrentarme a los hechos con más fuerza o por pensar y pensar más y más sobre cómo debo actuar. Comienzan al retirarme en soledad y silencio para aprender a ver. Antes de que sobrevenga la acción, antes de que acuda el pensamiento sobre ella está la visión. Y tendré que plantearme de dónde viene esa visión, a partir de dónde estoy mirando interpretando los hechos y las situaciones.

 

LA VERDADERA MIRADA

 

Si estoy mirando a partir de las experiencias del pasado, recordando lo que me han dicho, si me enfrento así a lo que se presenta, no lo veré como es sino según aquella representación del pasado. Mi experiencia será antigua, aunque la vida sea siempre nueva. La veré repetitiva, aunque lo que se repite es mi visión; me aburriré de la vida; forzaré tener otra experiencia y seguiré involucrándome en una experiencia tras otra, forzando los instrumentos sin tener en cuenta ningún dato inteligente, por ejemplo las limitaciones de mi cuerpo, su edad, su situación. Por la visión errónea desequilibraré la estructura biológica. Cuando no miro desde la inteligencia sino desde una idea condicionada, interpretada, que produce miedo, angustia, deseo, comparación, esas emociones distorsionadas mueven mi vivir.

Vivir en esa creación constante de la vida es bello y liberador,

es la única libertad posible.

 

Fuente: Consuelo Martín

Imagen: Román Velichko

 

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